domingo, 1 de agosto de 2010

18. ser ricos en orden a Dios

Una completa presentación del Evangelio de este Domingo, para tener muy en cuenta. ¡Bendiciones!

domingo, 4 de julio de 2010

Buenos consejos, de Fray Domingo Cosenza, op.


Cuando el hombre está vivo, es tierno y flexible; cuando muere, duro y rígido. Animales y plantas, cuando nacen son frágiles y tiernas, y al morir quedan mustias y secas. Entonces lo duro y lo rígido pertenecen a la muerte; lo tierno y lo flexible, a la vida. Por esto el soldado duro no vence en las batallas y el árbol rígido es quebrado por el viento. El lugar del fuerte y del grande es bajo; el del débil y tierno es alto.

LAO TSE (Tao 76).

domingo, 27 de junio de 2010

Al Mundial 2010 con los Peques de la Patagonia

Nuestro ánimo mundialista, siempre intacto.

jueves, 10 de junio de 2010

¿Qué sacerdote te ha impresionado más?

Recordar y agradecer. A las puertas de la conclusión del Año Sacerdotal.

jueves, 15 de abril de 2010

El cáliz de tu sonrisa.



Cada vez que sonríes se dibuja en tu cara la silueta de una copa, de un cuenco sobre el que se vierten tu gozo y contento. Cada vez que alguien te ve así, sonriendo, es como si se acercase al altar de tu boca y bebiese de esa alegría que se derrama en el cáliz de tu sonrisa.


La sonrisa es ofrenda sagrada, regalo divino, presente humano.


La sonrisa es energía y expresión de la vida, de la vida en plenitud y gozo.


La sonrisa es la puerta que te adentra en lo mejor de los otros y es la llave que abre el cofre de tu alegría.


La sonrisa es herramienta y obra de la pedagogía del corazón, de una educación centrada en el amor y envuelta en el humor.
Hna. Albina Moreno, nsr.

viernes, 29 de enero de 2010

II. Sendas del sendero

Lo esencial de nuestra vida parece escapar a nuestra comprensión, a nuestra capatación y sistematización racional. Cada situación vivida queda atrás antes de que agotemos su vitalidad, antes de que logremos sondear su homdura. Lo más íntimo de los seres queridos, aun los más cercanos, escapa a nuestra aprehensión y tan pronto como creemos abarcarlos estamos cerrando la puerta a aquello que los hace queridos: el inagotable misterio del que nacen sus gestos, lo inaprehensible de ellos... todo aquello que los hace únicos. Nuestro ser mismo lo más propio de él, parece ocultarse entre dos abismos: lo arcaico inconsciente y lo espiritual metaconsciente, los límites de nuestra lógica, la gleba en la que enraizamos y lo celeste hacia lo que nos abrimos, hacia lo que nos dilatamos.
Más que como respuesta, la vida nos aparece así como pregunta por la vida misma; todo ella desplegarse en forma de interrogante, de continua interrogación.
El hombre es un ser proyectado, un habitate del futuro que le habita como tensión, como proyección. Peregrino de umbrales, de unbral en umbral, cada llegada se torna nueva partida, cada partida acerca una nueva meta, un nuevo horizonte, y cada horizonte parace aguidizar más el contraste entre panorama a recorrer y los pasos dados, entre el panorama que se abre ante los ojos y la posibilidad que abarcan nuestras manos. El contraste entre la vista y la mano, la aspiración y el logro.
Dolorosa y paradójicamente, a medida que el hombre va plasmando sus aspiraciones, va logrando sus ambiciones, va descubriendo que sus carencias son de otra índole, de otra calidad. Va intuyendo que detrás de cada carencia particular, de cada deseo singular, la impronta de un deseo insondable; una ausencia que parecería dejar su marca, su herida, en cada satisfacción realizada, en cada ambición concretada. Es como si las cosas mismas, haciéndose nuestras, nos mostraran su nada.
Así, tras la búsqueda siempre renovada y nunca agotada de ir cubriendo esta carencia esencial, de ir cubriendo este hiato primordial, se va realizando la vida, el recorrido del ir-siendo como movimiento del ser mismos para liberarse de esa carencia, de esa ausencia, ese sufrimiento cuyo contenido parece ser el sufrimiento del sufrimiento mismo. El ser mismo parece manifestarse como herida o la herida humana manifestarse como ser.
...
(texto tomado de la lectura actual que estoy haciendo de Kyrie eleison, un método de meditacón cristiana, de Hugo Mujica, editorial Guadalquivir. Avanzando la lectura les compartiré, si me lo permiten, otros textos que me impactan)

lunes, 9 de noviembre de 2009

Hermoso testimonio que vale la pena atesorar...

Este es un hermoso testimonio que me llegó por correo electrónico y por lo valioso, deseo atesorarlo en mi blog. Me "llenó", por eso lo comparto.



La chica de la foto se llama Katie Kirkpatrick. En la época de esta conmovedora historia (2005), contaba ella con 21 años de vida. A su lado se encuentra Nick, su novio, que por entonces tenía sus 23 años. Esta foto, como atestigua el correo recibido, fue tomada poco antes de la ceremonia de casamiento de ambos, realizada el 11 de enero de 2005 en los Estados Unidos. Katie tenía cáncer, en estado terminal, y pasaba horas por día recibiendo tratamiento y medicación. En la foto, Nick, aguarda junto a ella el término de una más de esas largas sesiones.

A pesar de haber sentido mucho dolor, pues varios de sus órganos presentaban falencias en su funcionamiento, y aún teniendo que recurrir a la morfina en cada vez más elevadas dosis, Katie llevó adelante su casamiento, haciéndose cargo, cuidadosamente, de todos los detalles, incluso los personales. En este sentido, su vestido de bodas tuvo que ser ajustado varias veces, pues Katie perdía peso todos los días debido al cáncer.



Un accesorio inusitado en la fiesta fue el tubo de oxígeno usado por Katie. El accesorio acompañó a la novia en toda la ceremonia y la celebración posterior. Esto no menoscabó la alegría de la pareja que se contuvo mutuamente todo el tiempo, a la vez que recibieron el incondicional apoyo de los demás. La otra pareja que aparece en la foto son los padres de Nick, emocionados con el casamiento de su hijo con la mujer de la que se enamoró desde la adolescencia.


A pesar de las circunstancias, que aconsejarían la discreción y parcimonia, muy por el contrario no faltó la alegría desbordante en toda la celebración, alegría que es propia del verdadero amor. Por momentos esta fue muy significativa entre todos los presentes. Como es el caso de esta foto donde observamos a Katie, sentada en una silla de ruedas y con el tubo de oxígeno, escuchando y sonriendo alegre y gustosamente a su marido junto a sus amigos cantando felices para ella, la esposa.


La alegría, por cierto, no quita la cortesía y en el realismo de la situación todos saben comprender lo que vive Katie. Ante el dolor que le impide estar completamente dispuesta, todos colaboran cuando debe reposar un poco para restablecerse físicamente y continuar la celebración de su boda. Descansar un poco, y continuar.




Katie murió 5 días después de su boda. Nick estuvo siempre a su lado.
Ver una mujer tan debilitada vestida de novia y con una sonrisa en los labios y, a su marido sosteniéndola constantemente, nos hace pensar... la felicidad, en medio del esfuerzo cotidiano, siempre está al alcance del que la busca, dure cuanto dure; dejemos de complicar nuestras vidas en estériles superficialidades egoísta, y dipongámonos a vivir el amor, con toda nuestra vida, por breve que parezca.



La vida es corta...,

trabaje como si fuera su primer día,

perdone rápidamente,
bese demoradamente,

ame verdaderamente,
ría incontrolablemente,
y nunca deje de sonreír
por mas extraño que sea
el motivo.
La vida no puede ser la fiesta que esperábamos,
pero, en cuanto estamos aquí, debemos sonreír mucho y dar gracias constantemente...

En gratitud por el testimonio de Katie y Nick.

martes, 20 de octubre de 2009

Don Bosco pasó por Mendoza... (1)

Desde hacía mucho tiempo, todo se preparaba.
No hubo espacio desaprovechado para poner en cada corazón la chispa del anhelo de su venida.
Sólo el pensar que venía a vernos, hacía algo así como "incontrolables" el ansias y el gozo, esperando ese día...
Y ese día llegó. Era el 14 de octubre de 2009. El día señalado.


A las 07:25 se abrían las compuertas de la camioneta que lo trasladaba, y brilló su presencia junto a nosotros en la Plaza Pedro Del Castillo, en el Área Fundacional.
El amor del Padre, se hizo sol, y se arremolinaba el cariño de los hijos que, no dejamos de emocionarnos, reir felices, unirnos en su derredor y festejar.

Verlo descender lentamente en medio del respetuoso silencio de mis muchachos de 3° de Humanidades y Economía, junto a docentes y amigos, exalumnos, los chicos de la Murga, curiosos y gente en general, fue ciertamente los que se dice "fuerte"... Aquel Juan Bosco que recorría las calles de Turín, se disponía a caminar las calles de Mendoza, con nosotros... No lo podía creer... pero era así... él iba a caminar conmigo...

Nos enracimamos junto al Padre, y como quien toma a alguien amado de la mano, apoyamos nuestras manos en los pasamanos de la urna y salimos a caminar... La Plaza, las calles, el Parque, gente, tránsito en general: ¡Hoy la calle es de Don Bosco, y sus muchachos!

Quizá, la alegría y la emoción de la Caminata, me hizo no advertir ni un estridente bocinazo, ni la insistente acelerada que busca apurar, ni un irrespetuoso insulto...
Todo era Fiesta: murga ruidosa y acompasada, cantos alegres y repetidos, sonrisas compartidas, abrazos de reencuentros, caminata alegre y agitada... era Don Bosco que caminaba con nosotros..., era Don Bosco, quién nos visitaba. Un Santo por las calles de mi ciudad; un Santo por las calles de mi Mendoza...

Entrar en el Colegio, fue una Fiesta aparte. Toda la Primaria y el Inicial con vistosas porras y banderas, con cantos y gritos jubilosos lo recibió.
¡Viva Don Bosco! se vitoreaba, a lo que en un sólo coro todos respondían entusiastas: ¡Viva!
Lo mismo gritaban los demás muchachos de los Octavos, Novenos, Primeros y los muy serviciales de los Segundos, que cuando pasamos frente al Colegio, rodeando la manzana céntrica, desbordaron la puerta de Casa y los escalones de ingreso con su alegría, gritando y saltando, vitoreando y aplaudiendo el paso del Padre.

Todo quedó en mi corazón, y como en el cofre de los tesoros o de los más preciados recuerdos... lo guardo, porque de lo vivido... lo mejor, está por llegar.

Se las sigo en otra...