Nuestro ánimo mundialista, siempre intacto.
El título del Blog, es mi lema sacerdotal. Como salesiano ha sido lo que siempre me guió: haberle dado la vida a Jesús, y recibir de él, por medio de Don Bosco, Vida en abundancia. Eso procuro hacer, entregarla a los demás, para que se sientan "vivir" en Dios y con Dios, el Señor de la Vida, la fuente de la santidad con alegría. +julio sdb.
domingo, 27 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
¿Qué sacerdote te ha impresionado más?
Recordar y agradecer. A las puertas de la conclusión del Año Sacerdotal.
lunes, 7 de junio de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
El cáliz de tu sonrisa.

viernes, 29 de enero de 2010
II. Sendas del sendero
miércoles, 20 de enero de 2010
lunes, 9 de noviembre de 2009
Hermoso testimonio que vale la pena atesorar...
La chica de la foto se llama Katie Kirkpatrick. En la época de esta conmovedora historia (2005), contaba ella con 21 años de vida. A su lado se encuentra Nick, su novio, que por entonces tenía sus 23 años. Esta foto, como atestigua el correo recibido, fue tomada poco antes de la ceremonia de casamiento de ambos, realizada el 11 de enero de 2005 en los Estados Unidos. Katie tenía cáncer, en estado terminal, y pasaba horas por día recibiendo tratamiento y medicación. En la foto, Nick, aguarda junto a ella el término de una más de esas largas sesiones.
A pesar de haber sentido mucho dolor, pues varios de sus órganos presentaban falencias en su funcionamiento, y aún teniendo que recurrir a la morfina en cada vez más elevadas dosis, Katie llevó adelante su casamiento, haciéndose cargo, cuidadosamente, de todos los detalles, incluso los personales. En este sentido, su vestido de bodas tuvo que ser ajustado varias veces, pues Katie perdía peso todos los días debido al cáncer.
Un accesorio inusitado en la fiesta fue el tubo de oxígeno usado por Katie. El accesorio acompañó a la novia en toda la ceremonia y la celebración posterior. Esto no menoscabó la alegría de la pareja que se contuvo mutuamente todo el tiempo, a la vez que recibieron el incondicional apoyo de los demás. La otra pareja que aparece en la foto son los padres de Nick, emocionados con el casamiento de su hijo con la mujer de la que se enamoró desde la adolescencia.
A pesar de las circunstancias, que aconsejarían la discreción y parcimonia, muy por el contrario no faltó la alegría desbordante en toda la celebración, alegría que es propia del verdadero amor. Por momentos esta fue muy significativa entre todos los presentes. Como es el caso de esta foto donde observamos a Katie, sentada en una silla de ruedas y con el tubo de oxígeno, escuchando y sonriendo alegre y gustosamente a su marido junto a sus amigos cantando felices para ella, la esposa.
La alegría, por cierto, no quita la cortesía y en el realismo de la situación todos saben comprender lo que vive Katie. Ante el dolor que le impide estar completamente dispuesta, todos colaboran cuando debe reposar un poco para restablecerse físicamente y continuar la celebración de su boda. Descansar un poco, y continuar.
La vida es corta...,
trabaje como si fuera su primer día,
perdone rápidamente,
bese demoradamente,ame verdaderamente,
ría incontrolablemente,
y nunca deje de sonreír
por mas extraño que sea
el motivo.
La vida no puede ser la fiesta que esperábamos,
pero, en cuanto estamos aquí, debemos sonreír mucho y dar gracias constantemente...En gratitud por el testimonio de Katie y Nick.
martes, 20 de octubre de 2009
Don Bosco pasó por Mendoza... (1)
sábado, 5 de septiembre de 2009
Un pueblo contra el fracaso escolar
GOBERNADOR VIRASORO, Corrientes.- En esta ciudad del noroeste correntino, donde el 70% de la población tiene menos de 30 años y, de ese total, el 30%, menos de 9, la comunidad asumió como propio un programa de la Unesco y la Universidad de San Andrés y puso a todas sus escuelas primarias a trabajar para combatir el fracaso escolar."Por fin, vamos a tener esa equidad educativa de la que tanto se habla", dijo con espontánea alegría la maestra Mercedes Ramírez de López, mientras despedía a los 51 alumnos de la escuela rural Nº 225 del paraje Cailar Cué, que regresan a sus casas en un carro tirado por un tractor.
Allí, las clases dependen del transporte y del tiempo. El paraje está a 80 kilómetros de Gobernador Virasoro y, si en la estancia cercana que provee el tractor no hay combustible disponible o utilizan el vehículo para tareas forestales, los chicos se quedan sin ir al colegio. Lo mismo pasa si la lluvia se ensaña con los caminos.
Las fragilidades y las necesidades más diversas saltan a la vista en todo el sistema escolar de esta ciudad, a 90 kilómetros de Posadas. Las últimas estadísticas son bravas: el 15,4% de los alumnos repite el grado en la primaria y el 21,2% fracasa en primer grado. Eso llevó a formar una alianza inédita entre las autoridades locales y provinciales, empresas privadas y organizaciones civiles para mejorar el rumbo de la educación.
Así, los 5000 alumnos de las 16 escuelas estatales (ocho urbanas y ocho rurales), juntos a sus 200 docentes, son beneficiados por el programa Escuelas del Bicentenario, que la Universidad de San Andrés y el Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE-Unesco) desarrollan desde hace un año en esta zona, mediante un plan de capacitación integral a maestros y directores, en lengua, matemática y ciencias, al que suman la provisión de 17.000 libros para los chicos y las bibliotecas de aula, computadoras y otras herramientas."La idea no es vender un enlatado", dijo la socióloga Romina Campopiano, directora ejecutiva de Escuelas del Bicentenario, al explicar a LA NACION en el terreno las características del plan, que se aplica en 87 escuelas de las provincias de Buenos Aires, Corrientes, Chaco, Santa Cruz y Tucumán, donde en muchos casos el índice de alumnos que repiten bajó más de un 40 por ciento. A diferencia del resto del país, Gobernador Virasoro es el primer distrito en el que la experiencia llega a todas las escuelas del lugar, con el propósito de acercar los caminos de la calidad y la equidad, que en educación siempre se bifurcan.
"Nosotros estamos en el casco urbano, pero la mayoría de los chicos están en la periferia. Los días de lluvia los padres no los mandan", comentó Graciela Navajas, directora de la Escuela Nº 86, donde una lámina con consejos de higiene alimentaria recibe cada día a 720 alumnos. Muchos no terminarán allí porque sus padres son trabajadores golondrina y sus estudios dependen de las cosechas y del calendario forestal.
Los 33 docentes de primero a sexto grado se suman a las capacitaciones en horas de servicio de Bicentenario, como todos llaman al proyecto, que sienten como propio. "La escuela hace un gran esfuerzo para acomodar los horarios y evitar que los chicos pierdan tiempo de clase", explicó Damián Zagdanski, responsable del equipo de gestión en Virasoro. Los maestros y directores debieron redoblar los esfuerzos, al achicarse el calendario por las tres semanas del receso de invierno, prolongado por la gripe A, y los 28 días de paros docentes en algunas escuelas.
"Si sos responsable y querés resultados, hay que renovar las estrategias", dijo María del Carmen Screpnik, maestra de quinto grado que, con elementos cotidianos (bolsas, cintas, yerba), construyó con sus alumnos la maqueta de un aparato digestivo. A la hora de enseñar ciencias, la consigna es comprobar hipótesis en clase y llegar al libro luego de las primeras deducciones personales. En primera fila, Jessica Almeida mostraba orgullosa su cuaderno. La magia de los libros
El programa edita los textos para que lleguen a las aulas y en todo el país ya distribuyó más de 120.000 libros. "No los queremos en un armario; queremos que los chicos se los apropien, los usen y los marquen", dijo Campopiano. De ello puede dar fe el maestro Luis María Salinas, que comparte
los cuentos con sus alumnos de primer grado en la Escuela Nº 851 del paraje San Justo, a tres kilómetros del centro.El mobiliario está gastado y viejo, pero el entusiasmo y las ganas se renovaron con las actividades propuestas. "Muchos maestros decían que leer cuentos en el aula era perder el tiempo. Ahora hay días fijos de lectura; se trabaja con la biblioteca; hay una agenda y un recorrido de textos en el cuaderno, para que los padres sepan qué leen sus hijos", explicó la docente Ana María Franco, capacitadora de lengua.
"Antes pensábamos que leíamos sólo cuando teníamos lengua. Hoy nos damos cuenta que leemos e interpretamos textos en las clases de ciencias naturales", admitió la maestra Mercedes, de la escuela rural N° 225, delante de sus alumnos.
Mercedes acompaña desde el año pasado a su esposo Esteban López, de 61 años y director de la escuela rural desde hace 11, en un predio que hasta el año pasado no tenía luz eléctrica. Se colocaron paneles de energía solar y los chicos saben que la energía es un elemento vital que hay que cuidar. "Cuando hace frío y el sol se tapa varios días, no hay luz", sintetizó uno de los alumnos.
En conjunto . Escuelas del Bicentenario es un programa de la Universidad de San Andrés y del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE-Unesco), que promueve acciones de gobiernos y empresas privadas para mejorar la calidad de las escuelas primarias.
Población . En Gobernador Virasoro llega a todas las escuelas urbanas y rurales, con 5000 alumnos primarios y 20.000 docentes.
jueves, 23 de julio de 2009
El frío más crudo, la otra cara de la nieve.
En las viñas, o muy cerca de la Ruta 7, en Luján de Cuyo, los más desprotegidos quedaron lejos del glamour de la nieve y de los juegos en trineos improvisados. Dos caras de la misma Mendoza, a apenas unos minutos del centro, donde el gas en garrafa y la leña son el artículo más preciado.
Vive con su madre, una anciana de 72 años que no habla, y apenas nos sonríe cuando nos invitan a pasar. En una pieza apretada pasan sus días madre e hijo. Una Siam Di Tella destartalada pero con el motor aun en funcionamiento adorna un rincón, al lado de una televisión que conoció tiempos mejores. En las paredes de ladrillo pelado, apenas una foto de la mujer, unos cuantos años atrás, con su marido, y un almanaque de 2007. Vaya uno a saber qué hace ahí. Él murió, y ahora el hijo cuida de su madre, virtualmente imposibilitada por un problema en una pierna". Aunque aun no son las 12:00 ya almorzaron, porque arrancan muy temprano. A las 7:00 hay que estar en funcionamiento. Los restos de un guiso carrero en un par de platos muy usados hablan de la humildad con la que viven, sin gas, sin agua corriente... La juntan en tachos y en una modestísima palangana. Afuera, los perros ladran que da gusto, poco acostumbrados a las visitas… se ve…-¿Cómo se calefaccionan?-Con leña, en la salamandra, y cocinamos con gas cuando conseguimos garrafa. Como ahora está por aumentar, no hay. Anduve por acá (señala hacia una estación de servicio que está a unos kilómetros…) y no hay caso... Dicen que es por la suba. Yo no se cómo vamos a hacer con 50 pesos por día.-¿No gestionaron ninguna ayuda oficial, como el Plan Calor…?--No nos dan, porque mi mamá es jubilada…--¿Cuánto cobra?-Cuatrocientos pesos. Y necesitamos plata porque estamos haciendo otra pieza acá, pero no podemos… nos cuesta mucho terminar…Dejamos la vivienda de Claudio y su madre, plena de humedad y frío. Más adentro, en Agrelo, encontramos otro personaje en un caserío de adobe y algo de ladrillo. Afuera, unos caballos cansados y añejos mastican un poco de hierba. Está nevando de nuevo, pero a los matungos no les importa. Apenas si un zaino colorado más joven levanta la cabeza cuando nos siente golpear las manos. Hay que avisar así, por más que la tranquera esté abierta. Uno nunca sabe qué humor tienen los dueños de casa con los extraños.Asombra el buen ánimo de Don Atilio (60), otro trabajador de las viñas con un siglo en la mirada y los años pidiendo pista sobre los hombros. Las manos renegridas de tierra y trabajo sostienen apenas un cigarrillo. Se asoma, saluda, y enseguida cuenta lo mal que la está pasando con el frío. También se queja de lo difícil que es conseguir el gas. Tiene una garrafa chica, con una pantalla que no alcanza para la habitación enorme y helada. Una cama desecha, con frazadas de mucho tiempo, se amontona contra una pared descascarada. Sobre el anafe no hay comida en marcha, ni mucho menos. Apenas un paquete de Criollitas por la mitad.
-No tengo salamandra. Y como el piso es de madera no puedo hacer fuego acá, ni siquiera en una latita…- se lamenta. Vive del trabajo en los campos, pero sólo cuando lo llama el contratista. Ahora hay poda, pero por el frío intenso y la nieve no pudo salir a trabajar. Atilio (derecha) hoy se quedó sin ganar un centavo. Recibe de buen grado la leña que transportamos, y cuenta que lo que necesita ahora es jubilarse porque su salud no le permite trabajar demasiado.-Acá cerca hay una salita. Voy a ir a una doctora que me de un papel para jubilarme…- se ilusiona, y describe un farragoso trámite que le permitiría acceder al beneficio soñado. Ojalá le vaya bien, y no se lo fume algún atorrante. El pobre viejo vive al lado de los caballos con 250 pesos por mes, cuando trabaja. Otros, en las casas cercanas, se dedican también a enfardar y vender pasto, y contratar para las fincas. La diferencia es notable: Los vecinos de Atilio tienen auto, y TV satelital para pasar más entretenidos la crudeza del invierno.Los casos de Claudio y su mamá y de Atilio son dos ejemplos de cómo el frío y la nieve atienden desparejo. Para unos es diversión, para otros; nada, ni mucho menos. Muñecos de nieve sonrientes, o largas caminatas para conseguir un poco de leña. Son las dos caras de la misma Mendoza, a apenas 30 minutos del centro.